¿Quién soy yo para hablar de distancia?
¿Quién soy cuando el papel que tengo frente a mí me es ajeno?
no estoy aquí,
probablemente afuera, donde el frio cala hasta los huesos,
donde la oscuridad me hace caminar más despacio,
o más allá, resolviendo mi resuello entre la gente,
mezclando whisky y agua quina,
el viento llamándome por tu nombre.
Tomando el automóvil por la autopista,
cerrando de nuevo la puerta,
rechazando una vez más a la cordura,
¡hacia la izquierda, hacia la izquierda!
Sobre el asfalto la Luna de Octubre me sonríe de nuevo,
las luces que avisan que estoy por llegar me dan la bienvenida,
sonrío con el corazón a 120, el automóvil más despacio,
confió en no perder el sentido y que el camino me haga dudar,
otra esquina y a la derecha, motores “out”
adentro el calor, de pronto una puerta, un ángel durmiendo;
estoy aquí hablándome de distancia,
estoy aquí esta noche robándote un beso… durmiendo a tu lado.