sábado, 8 de marzo de 2014

Time (que se pasa lento)



-Ya sabes lo que dicen, tenemos que encontrar un trabajo pronto.
-Nos estamos volviendo viejos amigo, un costal de vicios que envejece.
-No creo que sea lo peor, aún tenemos alguna especie de esperanza, ¿no es así?
-No, es muy poco probable, a casi nadie le interesa, he hablado con muchas personas de lo mismo durante mis casi veinticuatro años, he llegado a parecer un fanático del asunto, ¿y que he recibido?: nada, montones de palabras vacías, sin chiste, y ahora la pobreza ha tocado a la puerta y lo único que tengo es estas ganas de salir corriendo y gritar y beber y saber que no estoy enloqueciendo.
-Creo que si estas enloqueciendo. Marco se pone de pie y me mira, sus ojos vidriosos me miran con no mucha esperanza, se vuelve a sentar, se acomoda su gorra desgastada y hace una llamada, trato de no escucharlo pero es imposible, ha conseguido más de esa porquería por la que nos hemos vuelto locos.
-Aun tienes el oficio de escritor ¿no?
-No lo creo, apenas he publicado naderías, tipos sin futuro, situaciones que terminan mal, creo que no le interesa a nadie.
-Me caías mejor cuando estabas con Mayra, siempre sonreías y no hablabas de esa manera.
-Eso se acabó.
-Nunca pude entender porque ¿fue tu culpa?
-No lo sé, probablemente, estaba estúpidamente enamorado, ahora que me doy cuenta debí hacer muchas cosas  para no pensar, me volvía loco imaginarla en otros lado haciendo otras cosas, fui un imbécil con ella.
-Entonces si fue tu culpa.
-Eso creo, dame otra cerveza. Marco se para y va hacía el refrigerador, jamón echado a perder, huevos fríos, un six de cervezas, lechuga. Sus manos temblorosas alcanzan una modelo fría.
-Toma, de nada. (Suena el teléfono)
-Está bien, voy para afuera. Manuel se levanta, lo miro con mi cerveza en la mano, ha llegado todo: cigarros, material de la mejor calidad, convierto mi lata mientras siento el olor plastificado, lo miro, el hace lo suyo, gasta el dinero que sus papas depositaron para una colegiatura de una maestría que jamás terminará, se derrumba con el humo que sube a un foco que esta por fundirse, una noche desesperada, nada es mío, no el mundo ni la frivolidad de los que lo habitan, la muerte de mi abuelo que me dolió en el alma, mi madre que tiene meses que no la veo, Mayra que está feliz con su nuevo novio, mis letras que proponían libertad en un nuevo contexto, nada como dije, es mio.

El nuevo día me ve a la cara, ¿Qué es esto?,  nada fue mío y lo hice, Marco no existe, no hay gorras de ningún color, nadie fue por mi cerveza, la he tomado yo, ¿Quién hablo entonces? ¿Qué cosa es real? No, Marco no existe, probablemente yo tampoco…