domingo, 22 de diciembre de 2013

Regadera

Agitado, el corazón con sus palpitaciones rápidas, aceleradas. El cuarto solo, el contiguo puede escuchar el heart beat desesperado, dos fotos que forman parte de la monotonía que aun logra enumerar las sonrisas de un domingo cansado, insípido. Las manos temblorosas, los ojos que se carcomen de un miedo agrio y desconocido; por consecuente incoherente, falto de identidad. Ahí, se alza la voz a un vació tremendamente oscuro – ¿estás ahí?- con voz ronca, con propiedad casi autoritaria -¿he?- Un suspiro deja escapar las posibilidades de camas amplias, reconfortantes y compartidas, de sonrisas matinales y besos de despedida, de aquella que verdaderamente saca carcajadas de exilio, risas cortas, entes frente a la eternidad de un futuro armónico, descendencia que se lava los dientes en un lavabo lleno de loseta nueva, brillante y nueva, promesas, expectativas.

Después un cuerpo que se lava solo en la regadera con agua tibia, esperando el suspiro que aún falta, imaginando como si fuera un trabajo remunerable… 

sábado, 7 de diciembre de 2013

"a veces pienso que soy un freak en la cabeza de un intelectual"

-Su camión sale a las once cinco joven.
-Gracias- contesto.
Volteo a mirar la hora en mi celular y apenas son las diez con cuarenta, decido ir a sentarme en alguna banca que este desocupada, mejor aún, completamente sola, me siento y frente a mi veo a una señora de unos cuarenta años con la vista muy cansada, el sonido de los villancicos navideños se deja escuchar en las bocinas de toda la sala de espera de la central de autobuses, ese sonido siempre me ha puesto de un humor bastante extraño, como si la melodía me llenara de una nostalgia irreparable, en realidad no se por que pero así me sucede, la resaca se deja sentir en mi cuerpo; cansancio, dolor de cabeza, sed, ideas generalizadas. Recargo mi cabeza sobre el asiento frió y mis ojos me revelan un cansancio sordo, seco.
-hoy he dejado de cumplir muchas responsabilidades-pienso- Vuelvo a revisar la hora, ese "no poder estar" parece haber aparecido de nueva cuenta en mi, sudor que emana de cada uno de los poros de mi piel.
-Que de repente hoy soñó conmigo-empiezo en mis adentros- no, no solo hoy, toda la semana aparecí en sus sueños, he sido el tipo que la hizo suspirar mientras la besaba despacio en el cuello, me escribió poemas que en definitiva nunca siquiera pensé desechar, de seguro cuando despertó pensó en llamarme, pero se dio cuenta que su saldo ya no lo permitía y antes de hacer una llamada cara de teléfono de casa pensó que seria mejor verme, si, mirarme a los ojos, explicarme todo, sus sueños con cada uno de los detalles que aún podía recordar, y después sin decir nada, besarme, no, mejor aún, que yo tuviera la iniciativa y hacerlo. Se baña y siente en su piel el agua tibia, piensa otra ves en mi y pone a todo volumen "first day of my life" de los bright eyes, se viste con rapidez y toma un taxi a la universidad. -¡chin! ya no lo encontré, entonces ve a un conocido mutuo y le pregunta sobre mi paradero -en la central- Toma otro taxi para la central y llega, en una escena de Holliwood me mira sentado frente a una señora de unos cuarenta años con la vista muy cansada -¡José Luis! me grita cuando camino hacia el anden, antes de entregar mi boleto me alcanza, no me da explicaciones, no me promete nada, solo me dice que también le pasa lo mismo y sin mas me besa.-te quiero Karla, te quiero. 
El sonido de las bocinas me despierta: -pasajeros con boleto de once cinco, favor de abordar sus autobuses.
Camino, observo bien, no, nadie viene...


sábado, 26 de octubre de 2013

Azul...

Para Manuel, Carlos, Gil, Rolando Y jhon.

Una copa de vino, una lagrima rota que rueda al final, azul, una música lenta y azul, recargada en la tibia quimera, despidiendo un anhelo que va en autobús, un rasguño en la media, navegando en la espera, la viuda del blues…

El plan ya lo habíamos hecho desde hace una semana, se acercaban las vacaciones decembrinas y junto al tedio de las posadas  el ponche caliente y los tamales “flacos” no nos animaba a mas, un telefoneo rápido y a partir de las ocho de la noche tuvimos un paquete de un buen número de pastillas  y LSD de buena calidad, era un completo agasajo, sin embargo aún era jueves y la mayoría de nosotros  teníamos que asistir al colegio al siguiente día, entonces después de una breve charla cada quien se fue a dormir. Al siguiente día  todo era fluido, el colegio era tranquilo, las bellas estudiantes se contoneaban contentas envueltas en gruesas chamarras y bufandas coloridas, el aire frio despeinaba sus cabellos, los labios rojos a causa del labial, los ojos pintados y vivos, las caras sonrientes y las mejillas sonrojadas  me animaban de a poco a continuar con un buen viernes de diciembre, cuando se terminaron las clases del colegio recibí el mensaje de Rodrigo, en un lapso de veinte minutos nos encontrábamos afuera de una bar medianamente concurrido por personas de nuestra edad, al cual por frecuente visita nos dejaron entrar sin ningún problema, como Ro siempre a odiado la cerveza pedimos un par de tom Collins, en ellos dejamos diluir algo de lo adquirido la noche anterior, escuchando música de fondo de un viejo artista apenas conocido por nosotros dejamos que el tiempo pasara, observamos con tranquilidad como todo el mundo dentro hacia lo que le placía, en la mesa que estaba frente a nosotros se encontraban una chica y un chico, ambos se miraban fijamente mientras cruzaban palabras, después chocaban los vasos y se daban un abrazo largo, de esos que se dan a quien tiene mucho que no ves o a quien verdaderamente quieres mucho, lo raro de estos es que era una situación que se mantenía estática, las miradas ,las palabras, el largo abrazo… al lado de ellos estaba una mesa enorme, la cual estaba completamente llena de chicas, todas de fisonomías un tanto diferentes pero con aquel halo de inocencia  y gracia que hasta el momento mi día no acababa de percibir, resaltaban de aquellas chicas una de cabello rizado de tono rojizo y una rubia de cara delgada, esta última sostenía un látigo en la mano derecha que utilizaba con  frecuencia cuando las chicas reían con gran estruendo, ese hecho me dejaba desconcertado,  eran escenas dignas de la mezcla que mi cuerpo percibía, por otra parte en las otras mesas gente con mochilas despilfarrando dinero, atascando el retrete con papel, llenando el pequeño espacio de un humo denso, impregnando la ropa que cada vez más se quedaba en las sillas a causa del calor que se hacía parte del lugar, cada vez que se escuchaba mucho ruido en el lugar (más de lo habitual), la chica de cabello color claro daba con sus manos delicada un azote al látigo y sus amigas igualmente reían sin parar, en una especie de reacción ella volteo y me sonrió, nos miramos y siguió con lo del látigo, en el momento en que volvió la mirada no pude evitar recordar a Sara, hacía exactamente una semana que ella se había ido, las constantes peleas, su manera muy extraña de lidiar con ciertas situaciones, sus ojos llorosos, su manera de abrazarme y suplicarme y después irse sin culpa, la extraña manera que tenia de quererme, la nostalgia que en ese momento sentía la podía comparar con una braza que quema el hueco del estómago que antecede al vómito, entonces decidí salir un tanto desorientado, mis amigos lo notaron, pagaron la cuenta y salieron tras de mí, caminamos en busca de algo  diferente y llegamos a ese lugar; “el tercer sitio”, en la entrada estaba un tipo de unos dos metros que nos dejó pasar sin ningún problema, ya en el lugar un mesero nos asignó una mesa y paso a su vez una carta con las bebidas que el lugar ofrecía, la oscuridad y las luces nos hacían de a poco camuflarnos de buena manera con el sitio, enseguida llegaron un par de chicas de compañía, no quise topar conversación con ninguna de ellas, después llegaron otras dos y la mesa se llenó, estábamos en la mesa que da frente a un enorme tubo colocado justo en medio de una mini pista de baile, de pronto sentía mareos inesperados, las luces me hacían sentir muy cómodo, pero el olor a perfume barato de las chicas me desconcertaba, en la pista una señora bastante entrada en carnes y años se contoneaba mientras pedía la bulla de los pocos asistentes de aquella noche, me empecé a sentir incomodo, la paranoia empezó a aparecer en mí, mi garganta soportaba un extraño cosquilleo, suspiraba como para aguantar y de pronto el blues de una guitarra desvió mi mirada hacia la pista de baile, ahí apareció una mujer de unos muslos hermosos (que no gigantes), su cabello era de color Castaño, se movía con calma, se despojaba de cada una de sus prendas mientras con los ojos cerrados tomaba del brazo derecho al tubo del cual se sostenía, parecía de unos 22 o 23 años, sus pechos eran pequeños pero lindos, justos para un cuerpo como el suyo, me tenía pasmado, volteo y pude ver una cara angelical, de tez clara y labios rojos, de sonrisa con un diente encimado que incluso en ella la hacía ver más linda, y sus ojos, de color azul, el mismo de su nombre artístico, azul se repetía en una música lenta y azul, de repente todo se fue al carajo, el viernes fluido, las hermosas figuras de las chicas inocentes, la pareja de los abrazos largos, la chica rubia del látigo, mis amigos hablaban y se miraban, había y era una noche estupenda, dispuesto de mandar al carajo la nostalgia de Sara y darle la bienvenida a las cosas que se nos suscitaban, me hice participe con la mirada de mis amigos, lo único que importaba era la camaradería y la silueta de Azul, lo demás eran nimiedades…


Azul, azul, y una voz que entristece al cantar, reteniendo en su lecho las sombras, esas sombras que besan y luego se van, una fotografía, una línea en la mano… cuando tú te hayas ido, me envolverán tus piernas…

sábado, 5 de octubre de 2013

INDICACIONES

Cansado y sin algún milagro en meses me siento a escuchar el sonido que emana de las bocinas que están frente a mí, el olor  del cigarro que apague me deja en los dedos fríos algún síntoma  de cosquilleo en el estómago que antecede al  recuerdo  que  mi memoria inevitablemente llama: ese donde estaba como hoy sentado escuchando no solo el sonido de las bocinas, sino también el de la lluvia, mirando como obsesionado al cielo y escribiéndote (como hoy) escribiéndote a ti. Tengo que admitir que estaba algo inseguro, pero  esto que escribo si te llegara, contando esta (especie de carta) es la número ciento setenta y cinco. He pretendido ser conciso en esta y ponerme a reflexionar acerca de lo que verdaderamente quiero decir, ya sabes que me sucede mucho eso de enumerar las cosas  que tengo que mencionar (especialmente a ti) para que inevitablemente se me borren al momento de decirlas, que no te sorprenda que esta carta se ha insensatamente extensa,  que por tedio o peor aún el poco aguante de nostalgia de tu parte te haga quitarla de tu vista y termines dejándola en tu cajón donde entre otras cosas debes aun conservar mi foto de niño raro en aquella fiesta de disfraces de mi primo Carlos. Por favor como te lo he dicho tolérala, en esta te mando las siento setenta y cinco que no te mande antes, no creas que lo hago por una especie de autoflagelación o porque el terreno de la falta de cordura y creciente soledad me hayan invadido, sucede que  pareciera que es algo que necesariamente tengo que hacer, si, ya sé que no es para nada contundente mi  razón, pero solo puedo decir eso. A más de tres años de no verte ni saber de ti fue un gusto encontrarte en la tienda de música donde casi siempre me acompañaste a probar instrumentos, me dio tanto gusto verte y que por primera vez dijeras que me veía más flaco, desde entonces una especie de paranoia me ha seguido, no que antes no lo hiciera, solo que esta vez me ha pasado más fuerte. ¿Ves?  Siempre de alguna manera no te pude ocultar algunos motivos, supongo que este es un poquitito más coherente y te dará más satisfacción  que el otro ¿no?

En fin, toma cuando estés leyendo esto alguna botella de whisky o tequila, compra las crepas del sabor que más te gustan, algunos cigarrillos y si aún tienes la costumbre de dejar las pastas y el hash en tu buro de la derecha toma un poco, esto  ayudará a relajarte  y te ayudara más a no notar mi precaria forma de escribir, junto con algunos anacronismos que puedan aparecer, ponte cómoda, cierra la puerta de donde estés y si puedes consigue las canciones que  segura te recuerden a mí,  supongo que has notado que quiero monopolizar tu tiempo, querida te prometo que esta será la última vez, no más…

martes, 24 de septiembre de 2013

JAKIU

Nunca tuve
 entre mi piel
 su delicado amor

No ocupe en si
 Su corazón
 Ni su cabeza, nada.

Creí pensando
 Que no era así y,
 Estaba equivocado

Desde un sitio yo,
Le mando esta, mi

Nostalgia suya…

viernes, 13 de septiembre de 2013

STRANGER LOVER


Mientras la concha de chocolate es masticada por mis dientes, ocurren un par (tres con la concha y los dientes) de sucesos en la silla que esta frente a la mesa, que es donde me encuentro, la primera es ocurrida por mi brazo que alcanza una botella de agua, la segunda es un acto seguido del primero (que aún no se concreta) y es que se me ha cruzado el recuerdo de mi primo Servando cuando era niño, su comida favorita sin duda alguna eran una concha de chocolate acompañada de un refresco frio, si este era de cola resultaba ser mejor, ¿pero porque me cruza este recuerdo?, ah sí, el hecho es que mi querido primo “el cerbatana” (como le decíamos los contemporáneos primos de la cuadra) devoraba con singular alegría la ya mencionada concha con un trago seguido del refresco en turno. Cuando lo encontré como todas las tardes de jueves de aquel septiembre lluvioso, no me sorprendió verlo en la tienda de doña chabe, mucho menos en su actividad ya reconocida por los parientes cercanos, lo que me sorprendió fue su respuesta al preguntarle a cerca de su combinación, sugerí una botella de agua, así simple, y me respondió después de un casi atragantamiento que eso era contra natura, que a los perros les sucedían incluso ataques con mi sugerencia, pero que sobre todas las cosas (incluso los ataques sí) era comida de un perdedor.
Nunca supe de donde saco el cerbatana las palabras esas de contra natura y comida de un perdedor, se me hacían tan lejanas a mi vocabulario de niño de cuarto de primaria.

En fin, ahora me quedo sentado ya sin hacer nada más que escuchar stranger lover de ghostland observatory que como tono de llamada ha quedado perfecto a mi celular, no me dan muchas ganas de ir a dar respuesta a esto, solo escucho los guitarrazos que casi logran enchinarme la piel, me quedo sentado, haciendo hipótesis de llamadas: ¿los compas? No, me habían invitado un par de cervezas en un bar cercano, pero caro, era entonces: agua y luz dos meses o una borrachera de esas que son de mi agrado, desistí, ¿Violeta, entonces? Por favor, no, seguramente es la señora que vendrá más tarde a cobrar la renta, decido no contestar, creo que tampoco alcanzare a pagar este mes, me quedo sentado y miro mi última concha, la tomo y pienso: ¿Por qué no le escribo algo a Violeta, seguro eso hará que me llame?, demonios, creo que según Servando y muchos, soy un perdedor…

Well, I'm a lover, I am forever
movin' forward into outer space,
And I'm a mountain, I am disaster,
but who is countin'? We are on our way...

Lover, a strange kind of lover,
a different kind of lover,
The kind of lover you don't wanna just discover.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Se va...

-Que bueno que se fue el bicentenario, me caga el patriotismo, vestirme de charro y gritar a los cuatro vientos que vive mi país tercermundista totalmente intoxicado de alcohol, ojalá la selección no pase al mundial, así nos evitaríamos una vergüenza internacional, ojala y al canelo ese le den una partida de hocico marca "lloraras", para que los  imbéciles se dejen de reflejar en los triunfos de un wey que les es completamente ajeno, o peor aun digan que gano el país con el triunfo de un wey embelesado en un medio de comunicación francamente triste, soso y manipulador, ojala y te vayas tu, el, ella, todo al carajo...

-Tu lo has dicho, hombre.- dije mientras miraba a aquel vagabundo comerse lo ultimo que me quedaba de comer...

sábado, 31 de agosto de 2013

Pao (el de mis vacaciones)


Se escucha un sonido fuera de una casa, un par de jóvenes con mochilas aguardan a que alguien en la casa responda al sonido (el chiflido de uno de ellos), sin resultados los dos jóvenes entran al domicilio y encuentran a un tipo de la misma edad promedio tumbado en un sillón con unos audífonos puestos, el sonido aún se pude percibir fuera de ellos, el tipo sostiene una pipa de color café y nota con alegría la llegada de los dos del chiflido, acto seguido se quita los audífonos y los saluda con efusividad, sin mucho el tipo se pone de pie, cruza algunas palabras de protocolo y se mete a una habitación que le aguarda unos metros a la izquierda, sale con una cartera y una mochila a la sala donde los otros dos lo esperan y salen del domicilio:
-Los días de Sodoma y Gomorra Miguel-dice el tipo del chiflido- eso estamos verdaderamente viviendo.
- Un viernes común y corriente, nada más- responde Miguel.
A lo largo de la carretera observan montones de jóvenes que oscilan entre la misma edad, todos, por lo menos la gran mayoría, usan mochilas, cargan cartones de cerveza, botellas de tequila, whisky, vodka, etc. Observan a mujeres y hombres desfilar con sonrisas hambrientas de vivencia, la camaradería y las hormonas a mil se respiran en el ambiente, el sol los mira con la misma monotonía, severo, como si hiciera de cuenta que no es un viernes diferente. Los jóvenes paran en un lugar donde les ofrecen alcohol y cigarros, ellos niegan con la cabeza y caminan, compran varios red bull y salen del lugar caminando bastante rápido.  Miguel (el tipo del sillón) dice:
- ¿No te encanta el olor de la atmósfera?
-¿Cerveza, orines, cigarro y loción barata?- contesta  Rigo (el tipo del chiflido)
- No exactamente,  me refiero al aroma que da el porvenir inmediato, ese que te deja con cierto estupor en la cabeza, muchachas con las pestañas postizas sonriendo toda la tarde, evitando ser descubiertas cuando van al baño completamente ebrias, tipos hablando de sus conquistas en la cama y de su forma de beber, platicas de un país que se va al carajo mientras la mayoría cree tener la razón respecto a algún plan del gobierno, programas de televisión que tratan de tapar los movimientos sucesivos, las pastillas que compramos hace un par de días, la idea de tener que encontrármela.
- Y nací para poeta- contesta Joel  (el otro tipo), dame una de esas.
En una especie de video que pasa lento los tres tipos entran a un cuarto pequeño, sentados escuchan música encimando las palabras que decía el otro mientras charlan.
-¿aún la piensas? –pregunta Joel
- Cada día de mi vida- contesta Rigo.
- En mi estado creo que la he matado
- Siempre sucede, por lo menos en tu estado.
-Sucede que entro en su habitación y la observo, usando su pijama color rosa, mirándome con sus ojos seductores mientras mi cara se transforma y la veo con una especie de rayos equis, observo sus dolores, sus sueños rotos, sus ilusiones, observo como me miraba con tristeza y me respondo un ¿Por qué? Hueco y vacío, hago que se saque el pantalón, observo sus piernas que siempre me hicieron derretir, me pierdo entre el frio de sus nalgas, le susurro un “Paola, aún sigo aquí”, paso mi mano por su cara y su mano alcanza un cinturón que amarra posteriormente a un costado de la cama, se sienta mientras se acomoda un cinturón en el cuello, siente como los pezones se van poniendo erectos a causa de la excitación que esto le provoca, sienta su corazón latiendo muy rápido mientras su mano no puede dejar de apretar el cinturón, se recuerda de niña, observa sus placeres, a los tipos que odio tener encima copulando, a su madre, a su padre, aniquila sus odios, enaltece sus amores, me recuerda a mí, a él, a alguien más, todo esto mientras en un cenit de extremos cae completamente inconsciente, para quedar sin respirar poco después.
- Y muere- complementa Miguel, caray usaré esta técnica, aunque tengo que admitir que solo las odio.
El celular de Rigo suena. –La mamá de Pao- susurra. Rigo sale de la habitación para evitar que el volumen de la música baje y la conversación termine, cuando entra sus dos compañeros lo ven con la cara bastante desencajada, el  los mira y dice:

-Paola está muerta, se ha suicidado.

jueves, 22 de agosto de 2013

Citlali pequeña

Ella, dicen que se fue llorando por las calles angostas y empedradas  aquel domingo después de misa, que espero  el tono de las campanas agudas y camino calle abajo, al barrio de Santiago, dicen que mientras caminaba se cubría la cara con un rebozo de color negro, que su figura delgada flotaba en el aire, que se fue llorando con el olor de las flores frescas en su cabello, dicen que lloraba con amplia pena por el que aguardaba del otro lado de la puerta a medio vestir y con una bala perpetua en el pecho, dicen, que él se fue de jornalero gritón y aferrado, que le grito al patrón y al presidente, que les grito a ellos dos, pero que le grito más a la luna, a su luna de esperanzas con ella, dicen que el cayó a un barranco, muchos saben bien que fue desaparecido que pronto estaba en su casa sin camisa y con una bala perpetua en su pecho aquel domingo en que ella, dicen que se fue llorando por las calles angostas y empedradas…