Ella dijo: -¿tengo que tomarme algo?
Yo asentí levemente con la cabeza. Llevaba ya algún
tiempo escribiéndole, fue cierto día cuando nos besamos, justo en esa semana llovió durante dos días seguidos,
la lluvia había formado charcos enormes, mis pies y los de ella quedaron
totalmente empapados.
Hoy por la tarde le hice una llamada telefónica,
escuche por el teléfono su voz y le confesé
que no dejaba de pensar en ella, lo cual era cierto.
La carretera mojada casi nos causa un accidente, frente a mis ojos solo me quedo maldecir, no quería morirme después de haber rozado su piel y de haberla besado con tantas ganas, ella se reía con soltura después de que le hice el amor dos veces. Mientras bebíamos algunos amigos nos decían que nos veíamos bien juntos, yo procuraba hacerla reír y abrazarla en repetidas ocasiones, después alguien contó un chiste acerca de un caballo y una mujer de nalgas prominentes, todos reímos, menos ella que me miro con desdén, después trate de besarla y ella me dijo que tenía que irse y camino mientras yo la seguía y le hablaba.
La carretera mojada casi nos causa un accidente, frente a mis ojos solo me quedo maldecir, no quería morirme después de haber rozado su piel y de haberla besado con tantas ganas, ella se reía con soltura después de que le hice el amor dos veces. Mientras bebíamos algunos amigos nos decían que nos veíamos bien juntos, yo procuraba hacerla reír y abrazarla en repetidas ocasiones, después alguien contó un chiste acerca de un caballo y una mujer de nalgas prominentes, todos reímos, menos ella que me miro con desdén, después trate de besarla y ella me dijo que tenía que irse y camino mientras yo la seguía y le hablaba.
-¿Por qué no te consigues una mujer como esa?-. Me pregunto
mientras me arrojaba una bofetada, por fortuna la pude esquivar y la bese a la
fuerza, ella subió la pierna y regreso conmigo al auto.
Se durmió en mi regazo mientras se le caía la cerveza que traía en la mano derecha, parecía un cachorro indefenso con los ojos cerrados, yo estaba a punto de decirle que la quería en el oído, pero tuve que aguantarme. Antes de llegar a su casa se arreglo el cabello, ella dijo:
-¿Tengo que tomarme algo?.
Yo asentí con la cabeza y mire como se iba, no pude decirle que la quería, esta noche, aun la quiero.
Se durmió en mi regazo mientras se le caía la cerveza que traía en la mano derecha, parecía un cachorro indefenso con los ojos cerrados, yo estaba a punto de decirle que la quería en el oído, pero tuve que aguantarme. Antes de llegar a su casa se arreglo el cabello, ella dijo:
-¿Tengo que tomarme algo?.
Yo asentí con la cabeza y mire como se iba, no pude decirle que la quería, esta noche, aun la quiero.