Cansado y sin algún milagro en
meses me siento a escuchar el sonido que emana de las bocinas que están frente
a mí, el olor del cigarro que apague me
deja en los dedos fríos algún síntoma de
cosquilleo en el estómago que antecede al recuerdo
que mi memoria inevitablemente
llama: ese donde estaba como hoy sentado escuchando no solo el sonido de las
bocinas, sino también el de la lluvia, mirando como obsesionado al cielo y
escribiéndote (como hoy) escribiéndote a ti. Tengo que admitir que estaba algo
inseguro, pero esto que escribo si te
llegara, contando esta (especie de carta) es la número ciento setenta y cinco.
He pretendido ser conciso en esta y ponerme a reflexionar acerca de lo que
verdaderamente quiero decir, ya sabes que me sucede mucho eso de enumerar las
cosas que tengo que mencionar
(especialmente a ti) para que inevitablemente se me borren al momento de
decirlas, que no te sorprenda que esta carta se ha insensatamente extensa, que por tedio o peor aún el poco aguante de
nostalgia de tu parte te haga quitarla de tu vista y termines dejándola en tu
cajón donde entre otras cosas debes aun conservar mi foto de niño raro en
aquella fiesta de disfraces de mi primo Carlos. Por favor como te lo he dicho
tolérala, en esta te mando las siento setenta y cinco que no te mande antes, no
creas que lo hago por una especie de autoflagelación o porque el terreno de la
falta de cordura y creciente soledad me hayan invadido, sucede que pareciera que es algo que necesariamente
tengo que hacer, si, ya sé que no es para nada contundente mi razón, pero solo puedo decir eso. A más de
tres años de no verte ni saber de ti fue un gusto encontrarte en la tienda de
música donde casi siempre me acompañaste a probar instrumentos, me dio tanto
gusto verte y que por primera vez dijeras que me veía más flaco, desde entonces
una especie de paranoia me ha seguido, no que antes no lo hiciera, solo que
esta vez me ha pasado más fuerte. ¿Ves?
Siempre de alguna manera no te pude ocultar algunos motivos, supongo que
este es un poquitito más coherente y te dará más satisfacción que el otro ¿no?
En fin, toma cuando estés leyendo
esto alguna botella de whisky o tequila, compra las crepas del sabor que más te
gustan, algunos cigarrillos y si aún tienes la costumbre de dejar las pastas y
el hash en tu buro de la derecha toma un poco, esto ayudará a relajarte y te ayudara más a no notar mi precaria forma
de escribir, junto con algunos anacronismos que puedan aparecer, ponte cómoda,
cierra la puerta de donde estés y si puedes consigue las canciones que segura te recuerden a mí, supongo que has notado que quiero monopolizar
tu tiempo, querida te prometo que esta será la última vez, no más…
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