sábado, 5 de octubre de 2013

INDICACIONES

Cansado y sin algún milagro en meses me siento a escuchar el sonido que emana de las bocinas que están frente a mí, el olor  del cigarro que apague me deja en los dedos fríos algún síntoma  de cosquilleo en el estómago que antecede al  recuerdo  que  mi memoria inevitablemente llama: ese donde estaba como hoy sentado escuchando no solo el sonido de las bocinas, sino también el de la lluvia, mirando como obsesionado al cielo y escribiéndote (como hoy) escribiéndote a ti. Tengo que admitir que estaba algo inseguro, pero  esto que escribo si te llegara, contando esta (especie de carta) es la número ciento setenta y cinco. He pretendido ser conciso en esta y ponerme a reflexionar acerca de lo que verdaderamente quiero decir, ya sabes que me sucede mucho eso de enumerar las cosas  que tengo que mencionar (especialmente a ti) para que inevitablemente se me borren al momento de decirlas, que no te sorprenda que esta carta se ha insensatamente extensa,  que por tedio o peor aún el poco aguante de nostalgia de tu parte te haga quitarla de tu vista y termines dejándola en tu cajón donde entre otras cosas debes aun conservar mi foto de niño raro en aquella fiesta de disfraces de mi primo Carlos. Por favor como te lo he dicho tolérala, en esta te mando las siento setenta y cinco que no te mande antes, no creas que lo hago por una especie de autoflagelación o porque el terreno de la falta de cordura y creciente soledad me hayan invadido, sucede que  pareciera que es algo que necesariamente tengo que hacer, si, ya sé que no es para nada contundente mi  razón, pero solo puedo decir eso. A más de tres años de no verte ni saber de ti fue un gusto encontrarte en la tienda de música donde casi siempre me acompañaste a probar instrumentos, me dio tanto gusto verte y que por primera vez dijeras que me veía más flaco, desde entonces una especie de paranoia me ha seguido, no que antes no lo hiciera, solo que esta vez me ha pasado más fuerte. ¿Ves?  Siempre de alguna manera no te pude ocultar algunos motivos, supongo que este es un poquitito más coherente y te dará más satisfacción  que el otro ¿no?

En fin, toma cuando estés leyendo esto alguna botella de whisky o tequila, compra las crepas del sabor que más te gustan, algunos cigarrillos y si aún tienes la costumbre de dejar las pastas y el hash en tu buro de la derecha toma un poco, esto  ayudará a relajarte  y te ayudara más a no notar mi precaria forma de escribir, junto con algunos anacronismos que puedan aparecer, ponte cómoda, cierra la puerta de donde estés y si puedes consigue las canciones que  segura te recuerden a mí,  supongo que has notado que quiero monopolizar tu tiempo, querida te prometo que esta será la última vez, no más…

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