jueves, 22 de agosto de 2013

Citlali pequeña

Ella, dicen que se fue llorando por las calles angostas y empedradas  aquel domingo después de misa, que espero  el tono de las campanas agudas y camino calle abajo, al barrio de Santiago, dicen que mientras caminaba se cubría la cara con un rebozo de color negro, que su figura delgada flotaba en el aire, que se fue llorando con el olor de las flores frescas en su cabello, dicen que lloraba con amplia pena por el que aguardaba del otro lado de la puerta a medio vestir y con una bala perpetua en el pecho, dicen, que él se fue de jornalero gritón y aferrado, que le grito al patrón y al presidente, que les grito a ellos dos, pero que le grito más a la luna, a su luna de esperanzas con ella, dicen que el cayó a un barranco, muchos saben bien que fue desaparecido que pronto estaba en su casa sin camisa y con una bala perpetua en su pecho aquel domingo en que ella, dicen que se fue llorando por las calles angostas y empedradas…


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