Ella, dicen que se fue llorando
por las calles angostas y empedradas
aquel domingo después de misa, que espero el tono de las campanas agudas y camino calle
abajo, al barrio de Santiago, dicen que mientras caminaba se cubría la cara con
un rebozo de color negro, que su figura delgada flotaba en el aire, que se fue
llorando con el olor de las flores frescas en su cabello, dicen que lloraba con
amplia pena por el que aguardaba del otro lado de la puerta a medio vestir y
con una bala perpetua en el pecho, dicen, que él se fue de jornalero gritón y
aferrado, que le grito al patrón y al presidente, que les grito a ellos dos,
pero que le grito más a la luna, a su luna de esperanzas con ella, dicen que el
cayó a un barranco, muchos saben bien que fue desaparecido que pronto estaba en
su casa sin camisa y con una bala perpetua en su pecho aquel domingo en que
ella, dicen que se fue llorando por las calles angostas y empedradas…
jueves, 22 de agosto de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario