Trabajo de ocho horas. Un día
nublado, el despertador de un reloj cuadrado Casio viejísimo me despierta a las
cinco de la mañana, prendo la luz y me miro al espejo, busco algo para cubrirme
del frío y espero a que el agua de la ducha este caliente, lo mismo para
desayunar; huevos con jamón, sin jugo, la camisa azul y la corbata roja, los
zapatos vivos después de cien lustradas de cera liquida barata y desgastadora,
la barba mal crecida y cortada, el tráfico de las siete, camionetas con señoras
que llevan hijos, trabajos, un miércoles por la mañana, sin sorpresas aun, no
hay deudas hoy, no hay resaca, no tengo un halo de desesperanza, es solo otro
día, un anuncio en el puente antes de
llegar al semáforo me encuentra con ella, una camisa roja a cuadros, pantalones
ajustados de color azul, ahí la vi, ojos azules, labios rojos, cabello de
un color que no se especificar, ¿me miraba a mí? Si, ¿Cómo no hacerlo? Los
hoyuelos de sus mejillas me sonríen, ¿esto es una broma?, el claxon comienza a
sonar, algunas palabras fuertes del conductor de atrás, debo moverme.
Pasa el día, en el cubículo nada
nuevo, no hay patentes, solo exámenes a calificar, saludo a Silvia, la
asistente de área:
-¿chocolate caliente?
-muchas gracias, buen día.
-A ti José Luis, llegará en dos
semanas el reporte de avances por tus alumnos, ¿Cómo crees que te ira?
-No sé, espero que bien, no
quiero preocuparme de eso ahora, no hoy. Sonrió, el frío me deja tranquilo, el
chocolate me encanta, esa máquina es uno de los objetos que se me han hecho imprescindibles
últimamente, el ordenador recibe mensajes, ensayos, productos ¿Qué? ¿Otra vez
ella? En efecto, las reacciones se aglomeran, los estándares de belleza
occidental me costaban, las piernas flacas, los muslos sencillos y los pechos
pequeños nunca me gustaron, ¿pero qué es esto?, ¿me estoy haciendo viejo?,
Salgo corriendo, no me despido, enciendo mi auto y me quito la corbata, siento el sudor en mi piel, ¿Qué demonios es esto?, escenas de deja vu me persiguen, no hay sonidos fuera, escucho su voz, la verdadera, es linda, la veo recostada a mi lado ya no tiene esa camisa roja a cuadros, sus labios me llaman, me encuentro perdido entre sus ojos, su cabello huele a chicle de fresa, su piel es suave, estoy frente a ella, me he enamorado…
Salgo corriendo, no me despido, enciendo mi auto y me quito la corbata, siento el sudor en mi piel, ¿Qué demonios es esto?, escenas de deja vu me persiguen, no hay sonidos fuera, escucho su voz, la verdadera, es linda, la veo recostada a mi lado ya no tiene esa camisa roja a cuadros, sus labios me llaman, me encuentro perdido entre sus ojos, su cabello huele a chicle de fresa, su piel es suave, estoy frente a ella, me he enamorado…
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