A los casi cuatro años que te fuiste, me
he resignado a escribir entre líneas de un cuarto oscuro,
Tengo que decir que la costumbre de
pararme por las noches no se me quita,
Aun sudo tu ausencia (mucho menos por
supuesto) pero pasa, aunque igual ya no seguido,
tengo que admitir que puse a Zandonai a
todo volumen y los sucesos fluyeron,
Como dicen en el pueblo de mi mamá: anda
suelto el diablo,
razón inequívoca para que te extrañe con
más fuerza, si conmigo no puedo, imagina con el diablo.
Pareciera
con poca sensatez pero me importa un huevo si no lo pareciera también,
y bueno reordenando los dedos esclavos te
digo:
Te extraño hoy por querer contarte, por
mirarte a los ojos y desahogarme,
a veces (muy cierto) te extraño con ganas
de sentir la redondez de tus nalgas,
de besarte hasta que me canse y volver a
besarte otra vez, como siempre te dije, lo demás no importa.
Pero hoy no es el caso, hoy te extraño
porque te necesito como lo que fuiste y aun presumes ser.
Digo esto último porque tú has sido quien
lo presumió primero (de ti claro),
y ahora te extraño sin más porque me
siento solo (tontería del pasado, ya se),
y sé que lo mío no es egoísta, es que
contigo estaría solo, pero menos.
quisiera que estuvieras y dejar de
extrañarte, así de simple.
Y claro después pienso que la lluvia ya
jamás fue la misma, sin embargo, al sonido este de mis (tus) letras te digo que
me siento mejor.
Porque gracias a esto y a mi idea de
evocación (que jamás fue metafísica para borrachos) puedo terminar haciéndome sonreír,
haciéndote sonreír, sintiéndome a tu lado, imaginando que el dolor se ahoga con
tus dedos flacos, pero así es esto ¿no?
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