lunes, 6 de enero de 2014

El recordador



A los casi cuatro años que te fuiste, me he resignado a escribir entre líneas de un cuarto oscuro,
Tengo que decir que la costumbre de pararme por las noches no se me quita,
Aun sudo tu ausencia (mucho menos por supuesto) pero pasa, aunque igual ya no seguido,
tengo que admitir que puse a Zandonai a todo volumen y los sucesos fluyeron,
Como dicen en el pueblo de mi mamá: anda suelto el diablo,
razón inequívoca para que te extrañe con más fuerza, si conmigo no puedo, imagina con el diablo.
Pareciera  con poca sensatez pero me importa un huevo si no lo pareciera también,
y bueno reordenando los dedos esclavos te digo:
Te extraño hoy por querer contarte, por mirarte a los ojos y desahogarme,
a veces (muy cierto) te extraño con ganas de sentir la redondez de tus nalgas,
de besarte hasta que me canse y volver a besarte otra vez, como siempre te dije, lo demás no importa.
Pero hoy no es el caso, hoy te extraño porque te necesito como lo que fuiste y aun presumes ser.
Digo esto último porque tú has sido quien lo presumió primero (de ti claro),
y ahora te extraño sin más porque me siento solo (tontería del pasado, ya se),
y sé que lo mío no es egoísta, es que contigo estaría solo, pero menos.
quisiera que estuvieras y dejar de extrañarte, así de simple.
Y claro después pienso que la lluvia ya jamás fue la misma, sin embargo, al sonido este de mis (tus) letras te digo que me siento mejor.
Porque gracias a esto y a mi idea de evocación (que jamás fue metafísica para borrachos) puedo terminar haciéndome sonreír, haciéndote sonreír, sintiéndome a tu lado, imaginando que el dolor se ahoga con tus dedos flacos, pero así es esto ¿no?





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