A veces (muchas de ellas) tengo
que reconocer que no soy para nada presumible, incluso el hecho de hacer cosas
que me gustan y que de buena manera se pudieran convertir en mis pasiones de
esas que logran cosas buenas y hasta positivas en un ser humano, terminan
siendo naderías pretenciosas, últimamente alguna discusión me ha puesto de un
humor bastante extraño, el hecho es que no se ni como, ni cuando, pero me estoy
volviendo idiota, así, sin más, un idiota entendido de pocas neuronas o poco
uso de ellas, no he tomado en la frase anterior un expediente clínico, mucho
menos he echado mano de medir mi coeficiente intelectual (que me llevaría a dos
términos: 1.- sentirme pretencioso y dejar esa cosa como lo he hecho hasta
ahora y 2.- confirmar que soy un idiota),
El caso es que últimamente me he abrumado demasiado con esa idea, incluso cuando escribo esto pasa por mi memoria el pasaje del libro de Sábato titulado el túnel, ese que habla del ego y de su posición de mover al mundo, admito que he sido empático con esa idea, siempre he pensado en la frivolidad del ego y como dije incluso cuando escribo esto me siento movido por el que me dice “anda escribe, no eres un idiota y lo refrendaras con ello”. Como dije; me abrumo, las conversaciones que en la preparatoria me parecían fundamentales para cualquier persona me van pareciendo cada vez más triviales, sobre todo cuando término admitiendo que todo mundo tiene la razón por la subjetividad del mundo en el que se vive y así terminar platicas infinitamente largas y hasta monótonas, pudiera parecer con esto que es más bien una clase de hastió la que se apodera de mí, pero a decir verdad es parte de mi evolución (o involución en este caso) que me dice que sin duda alguna me convierto en idiota: me limito a esperar con ansia los fines de semana para embriagarme hasta el cansancio o hasta la perdida de motricidad, a veces ni siquiera aguanto la espera, no he conseguido un trabajo y tengo demasiado tiempo que ocupo en una de las cosas que mejor se hacer: dormir, ahí en los sueños es donde encuentro casi toda la creatividad que no encuentro cuando estoy despierto y a veces tengo que escribir lo que sueño porque si no, nada mas no me gira y me siento peor, lo que me preocupa también es que pueda llegar al punto de echarme todo el día en el sillón a ver televisión, lo cual le sumaría a mi aumento consecutivo de peso, por otro lado la escuela me causa tedio; la competencia me causa más, en realidad parecería que no debiera ser así puesto que la profesión que ejerceré exige todo lo contrario: ser un ejemplo para la sociedad, ser todo lo correcto posible, ante esto tengo que admitir que una de las cosas que más me repugna es la hipocresía (otro punto asiduo a mi involución) porque precisamente me termino preguntando cosas que no debería, o no debería poner en tela de juicio, porque si vamos a ética o valores haciendo lo que se hace terminare diciendo que todos tenemos la razón por la subjetividad de lo que se vive, en fin…
Pero por lo que verdaderamente puedo decir que me vuelvo idiota es porque cada vez más me termina valiendo madre todo, no como hastió o como un vacío que mi perplejidad no lleno, sino como mera y emblemática idiotez; no proteste frente a las cosas que no me gustaban, me quede quieto en la transición de un gobierno inestable, aun veo pobreza y hago nada, incluso ni siquiera he abrazado lo suficiente a las personas que quiero, pero bueno todas estas cosas no pudieran ser signos de idiotez, pero eso depende de cada quien ¿no? ¡Otra vez, chingao!
El caso es que últimamente me he abrumado demasiado con esa idea, incluso cuando escribo esto pasa por mi memoria el pasaje del libro de Sábato titulado el túnel, ese que habla del ego y de su posición de mover al mundo, admito que he sido empático con esa idea, siempre he pensado en la frivolidad del ego y como dije incluso cuando escribo esto me siento movido por el que me dice “anda escribe, no eres un idiota y lo refrendaras con ello”. Como dije; me abrumo, las conversaciones que en la preparatoria me parecían fundamentales para cualquier persona me van pareciendo cada vez más triviales, sobre todo cuando término admitiendo que todo mundo tiene la razón por la subjetividad del mundo en el que se vive y así terminar platicas infinitamente largas y hasta monótonas, pudiera parecer con esto que es más bien una clase de hastió la que se apodera de mí, pero a decir verdad es parte de mi evolución (o involución en este caso) que me dice que sin duda alguna me convierto en idiota: me limito a esperar con ansia los fines de semana para embriagarme hasta el cansancio o hasta la perdida de motricidad, a veces ni siquiera aguanto la espera, no he conseguido un trabajo y tengo demasiado tiempo que ocupo en una de las cosas que mejor se hacer: dormir, ahí en los sueños es donde encuentro casi toda la creatividad que no encuentro cuando estoy despierto y a veces tengo que escribir lo que sueño porque si no, nada mas no me gira y me siento peor, lo que me preocupa también es que pueda llegar al punto de echarme todo el día en el sillón a ver televisión, lo cual le sumaría a mi aumento consecutivo de peso, por otro lado la escuela me causa tedio; la competencia me causa más, en realidad parecería que no debiera ser así puesto que la profesión que ejerceré exige todo lo contrario: ser un ejemplo para la sociedad, ser todo lo correcto posible, ante esto tengo que admitir que una de las cosas que más me repugna es la hipocresía (otro punto asiduo a mi involución) porque precisamente me termino preguntando cosas que no debería, o no debería poner en tela de juicio, porque si vamos a ética o valores haciendo lo que se hace terminare diciendo que todos tenemos la razón por la subjetividad de lo que se vive, en fin…
Pero por lo que verdaderamente puedo decir que me vuelvo idiota es porque cada vez más me termina valiendo madre todo, no como hastió o como un vacío que mi perplejidad no lleno, sino como mera y emblemática idiotez; no proteste frente a las cosas que no me gustaban, me quede quieto en la transición de un gobierno inestable, aun veo pobreza y hago nada, incluso ni siquiera he abrazado lo suficiente a las personas que quiero, pero bueno todas estas cosas no pudieran ser signos de idiotez, pero eso depende de cada quien ¿no? ¡Otra vez, chingao!
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